En mi Enciclopedia de Ingreso (un libro del que todavía me parece asombroso que lo estudiáramos con 9 años) fue donde primero leí esa canción popular inglesa que dice:
Por un clavo se perdió una herradura.
Por una herradura se perdió un caballo.
Por un caballo se perdió un caballero.
Por un caballero se perdió una batalla.
Por una batalla se perdió un reino.
Y todo fue por un clavo de una herradura.
Después he leído que esto puede referirse a Ricardo III cuando, desmontado de su caballo y rodeado de enemigos por todas partes, gritó aquello de :"¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!". Pero también cuentan que Felipe IV de Francia, "El Hermoso", después de conquistar Flandes, dejó al incompetente de Chatillon al mando de la parte oriental y que este, como entonces no había wasap ni teléfonos, mandó un recadito con un mensajero a su colega de la zona occidental proponiéndole putaditas para hacerles a los sufridos ciudadanos. Al mensajero por un clavo de la herradura le falló el caballo, lo cogieron los flamencos, leyeron el mensaje, montaron en cólera y por ahí se perdió Flandes. Sea lo que sea, el sentido es claro: no menosprecies los detalles.
A mí la cancioncita me parecía en mis años infantiles una exageración. Pero ahora he comprendido que es la verdad de la vida. Me he ido encontrando a cada paso con historias en las que un detalle, una bobería quizás, desencadena un alud inesperado o cambia una vida para siempre. Unos botones de muestra:
Por un selfie... En el concurso de Miss Universo del año pasado, Miss Irak se hizo un selfie con Miss Israel. Se cayeron muy bien, les pareció un recuerdo estupendo y una imagen para demostrar que no pasa nada, que es posible una sonrisa en paz... y Miss Irak recibió amenazas de muerte, de esas que dan miedo, y su familia se tuvo que marchar de su país.
Por un racimo... Mi amiga Elena tiene un parral a la puerta de su casa al que mima como a la niña de sus ojos. Un día que lo estaba recortando, lustrando y lo que quiera que se le hace a los parrales, pasó por allí el típico chico malote del barrio: drogata, hosco, antipático... No se trataba con nadie. Elena, que es muy de repentes, le ofreció un racimo de aquellas uvas doradas y apetitosas y él lo rechazó con un gesto de la cabeza. Pero al cabo de unos pasos volvió atrás y le dijo: "Bueno, dame uno para mi abuelo". Elena le dio dos. A partir de ese momento, y aunque parezca una película de esas de buenitos, el chico cambió. Con ella, con el barrio y consigo mismo.
Por un plato de pollo al curry... Eso fue lo que hizo que la Reina Victoria de Inglaterra, después de probarlo y chuparse los dedos, distinguiera al sirviente hindú que se lo cocinó, Abdul Karim, con su amistad, con sus regalos y con sus confidencias. Y eso durante 13 años hasta que ella murió. Toda la aristocracia inglesa y la familia real se subía por las paredes y, nada más morir la reina, lo mandaron para la India, pero ¡que le quiten lo bailado a Abdul Karim!
Por un acento... La historia es de un chico que se apellidaba Becaud, como el cantante. Como su familia llevaba siglos en España, el apellido se españolizó y ellos lo acentuaban en la "a": Becáud. Pero el profesor de francés del chico se empeñó en que iba sin acento y siempre lo llamaba Becó. Como el alumno siguió erre que erre con el acento, lo suspendió. Y esa fue la causa de que abandonara los estudios y se pusiera a trabajar en una ferretería familiar. Una carrera o una vocación, a la porra por un acento.
Por un fósforo... Como demuestra aquella lápida que decía: "Aquí yace Juan García, quien, con un fósforo un día, fue a ver si gas había... Y había.".
Podríamos seguir hablando de más casos. "Por los pies cansados" de Rosa Parks o "por una manzana" en los casos de Eva y de Newton, o "por un hongo" en lo de la penicilina... Pero seguro que ustedes tienen mil casos en el día a día. Para bien o para mal las pequeñeces dominan el mundo y hasta los científicos han caído en la cuenta de que cualquier acción u omisión, por pequeño que sea, es capaz de alterar todo, a corto, medio o largo plazo. Llaman a esto la teoría del caos. Así que ya saben, ojo al detalle, estén atentos a cualquier cosita, sea la que sea. Yo, por ejemplo, en este momento estoy viendo el aleteo de una mariposa...
Por el aleteo de una mariposa...
Por el aleteo de una mariposa...

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