Mi repostería es sencilla, a ser posible con fruta y que esta sea del tiempo. Una tatín cumple esos requisitos, por eso más de una tengo ( véase un ejemplo). Pero mi poca habilidad repostera me juega algunas malas pasaditas, como al darle la vuelta quedar feucha por no darme cuenta de que las fresas se deshacen con facilidad, convirtiéndose casi en una mermelada. Me he permitido un truco para mostrarla, cortar un trozo de la parte que quedó más vistosa, ya que buena estaba. Tiene el sabor dulce y ácido de la fresa, poca azúcar, a la base no le puse, consideré que no le hacía falta, y nos supo bien, pero los más golosos, ya sabéis. Es un postre muy rico, también una merienda y si nos soltamos la melena, ¿por qué no un tentempié?
Ingredientes:
Masa:
-200 g de harina
-90 g de mantequilla
-50 ml de agua muy fría
-1c/s de aceite
-1 cucharadita de sal
Relleno:
-500 g de fresas (aprox.)
-6 c/s de azúcar
-2 c/s de agua
-1 chorrito de zumo de limón
Preparación.
Primero hacemos la masa, la preparé sin huevo porque es la que más nos gusta, pero también es cierto que si nos pasamos de horno queda dura, así que os dejo esta otra por si os parece mejor. Ponemos la harina en un cuenco con la sal y la mantequilla fría, la vamos trabajando con los dedos hasta que quede arenosa, añadimos el agua y el aceite. Mezclamos un poco, hacemos una bola, la envolvemos en film y la llevamos a la nevera durante media hora como mínimo.
Lavamos las fresas, quitamos las hojas y las partimos por la mitad. Reservamos. En un cazo ponemos el azúcar con el agua y unas gotas de zumo de limón. Lo calentamos y dejamos hasta conseguir un caramelo, solo se mueve en círculo si se hace más por un lado que por otro. Echarlo inmediatamente en el molde donde vayamos a hacer la tatín. Movemos para que el caramelo cubra todo por igual. Colocamos las fresas encima, las puse boca arriba, tapando el fondo.
Sacamos la masa de la nevera, ponemos harina sobre la encimera, la estiramos con un rodillo hasta conseguir el diámetro del molde. Tapamos con ella las fresas, remetiendo la masa bien por los lados. Pinchamos con un tenedor e introducimos en el horno precalentado a 190 grados, unos 30 minutos aproximadamente. Sacamos, dejamos atemperar, ponemos un plato o fuente encima y damos la vuelta. Como el relleno quedó como una mermelada, lo tuve que recomponer un poco para que quedara bien distribuido.
Solo queda disfrutarla.
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